¿Qué escucha el escritor?
Todos tenemos nuestra música favorita. Pero no todos
escuchamos lo mismo cuando escribimos.
No te vale escuchar jazz si estas escribiendo un relato de
terror, ni heavy metall si estas en medio de un romance.
Cuando leía “El Hobbit”, por ejemplo, solamente escuchaba a
Strauss. Todo su repertorio fue la banda sonora de las travesías de Bilbo y compañía.
El caso contrario fue con, por ejemplo, “Las Aventuras del Capitán Alatriste”,
que me la pasé escuchando rock y música de películas. (Son 7 libros…)
Ahora, leyendo a Asimov y su “Fundación”, con Vangelis de
fondo, el viaje es hasta más realista, si es que se puede…
De un tiempo a esta parte, también lo que escribo necesita
de una banda sonora en particular. No puedo estar escribiendo algo que pasa en
1980 con música de ahora. Para una corta novela policial puse mucho jazz. Para
un cuento de terror me sirvió una música japonesa. Aunque a veces la música
también está de más. Hay que decirlo.
Sin embargo, la música le pone ritmo y le da tono a lo que
escribo. Así como hay quienes no usan música o se conforman con el ruido
ambiente, para mí no tener música de
fondo es como estar mirando una pared en blanco. Me molesta y desconcierta a la
vez.
Lo mejor para encerrarse a escribir es un buen par de
audífonos y un lugar sin gente, la pipa a mano y una playlist definida para
iniciar bien el viaje.
Lo demás es simplemente disfrutar del camino.

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