Vamos a dejar algo claro al tiro: no existe eso del bloqueo
de escritor.
Así no más.
¿Cuántos blogs se llenan
con consejos para salvar esta “tan terrible” condición que debe pasar
cada escritor en el mundo? ¿Cuánta tinta vertida por nada?
Y es pura letra muerta.
O se tiene o no ganas de escribir. No se puede forzar la
inspiración.
La experiencia me dice que sin trabajo no hay inspiración
que venga. Es cuando estás en medio de algo que todo fluye como el agua:
leyendo, escribiendo o escuchando música o viendo una película que viene la
musa a uno; cuando garabateo en mi libreta ideas sueltas que no parecen llevar
a nada, y cuando estoy editando o maquetando un proyecto es cuando salta la
liebre de la inspiración y debo dejarlo todo para ir por ella hasta ese agujero
de gusano que me lleva a nuevos lugares incluso más amplios de los que al
comienzo vislumbro.
El “bloqueo de escritor” es una moda. Una palabrita
interesante a la que echarle mano cuando no tienes ganas de escribir, o tiempo
o simplemente no tienes nada que
escribir. Es como un auto-halago exclamar con cierta molestia fingida que
tienes un “bloqueo de escritor”, que “no puedo salir del bloqueo”… lo hace
sentir a uno como más importante, mas intelectual, más culto; te hace creerte
que eres interesante cuando vas por ahí diciendo que sufres de lo mismo de lo
que los escritores famosos sufren.
Ah… el ego es la muerte del arte…
¿Qué hago yo?
Cuando no me sale de los huevos escribir, cuando la hoja en blanco
no me dice nada, edito, fumo, releo, corrijo mis manuscritos, hago más borradores, me mantengo al lado de los libros
que tengo pendientes por leer y los leo, y oigo música, y empiezo de nuevo… Porque
eso es ser un escritor, es más que un hobby, es más que un trabajo, es una
forma de vida, una forma de afrontar el mundo sin enloquecer: es la razón por
la cual aun camino con la frente en alto.

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